jueves, 14 de mayo de 2009

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Aguante Ominami!(?)

domingo, 3 de mayo de 2009

Carrete Post Noche Valdiviana


[Fecha y hora original de la entrada: 26/02/09, 02:12...]


Debí escribir estas cosas la misma noche que pasaron...
Como todos los años la noche Valdiviana fue una mierda, pero lo pasé mucho mejor que las veces anteriores (debe ser por las personas con las que fui o con las que no fui).
La típica amiga con retraso hormonal y pelos en los brazos se hizo la enferma-cuidadora de casa-estresada-agobiadaporlospadres y muchas cosas más para no ir a uno de los peores panoramas que hay en Valdivia, no la culpo, pero si no quería ir solo debía decirlo. Las cosas son más simples de lo que parecen y nadie la extrañó en todo caso...
Luego de los fuegos artificiales, silencios incómodos, las mismas canciones del tipo de Sexual Democracia, el show de fuegos artificiales privado para las autoridades de esta puta ciudad, muchos cigarros, un loco pechandome mis Camel y mis Marlboro... el mismo pechador asombrado por su encendedor con llama verde ofreció su casa para hacer un carrete y ahí empezó la humillación más larga-triste que he visto hacia una persona que acabo de conocer.
Caminamos por la costanera buscando a una amiga que trabaja de mesera en el [inserte nombre de restorant aquí] y sus viejos no le dieron permiso cuando los llamamos, mejor así... o sino podría contar dos grandes humillaciones.


Al ir hacia la plaza de la República el loco... (llamemoslo "Super 8") Super 8 se encontró con una amiga con la que trabajó durante el verano quién iba muy mal acompañada del Harry (humillado) y el Pato (él se salvo por un pelo) que parecían cruza entre protagonistas de "promedio rojo" y el huaso Clemente.

además vimos a la Pollo y unas amigas de ella super pop-reggaeton-cumbia para su weás con las que nos juntamos también en el departamento del Super 8.


Todo listo y camino a la casa/departamento andaba tan antisocial -como siempre- que me puse a escuchar el Song For The Deaf otra vez...

Al llegar pillamos a los primos santiaguinos del Super 8. Eran de esos estereotipos bien marcados del capitalino levantado de raja y con "onda" ... fue realmente por los gustos musicales más que nada que nos pudimos llevar bien y porque no les creí mucho su show de hacerse los buena onda y winners.



Ellos son los culpables del daño sicológico y de autoestima a Harry... aunque al comienzo el weón del Harry se tomó un litro de cerveza al seco porque "tenía sed"... típica del weon que nunca ha tomado y quiere aparentar algo que no es, como resultado, no había pasado ni una hora desde que llegamos del centro y Harry se curó de tal forma que no se podía el cuerpo.



Empezó a contarnos historias sobre sus "vecinos" rurales que violaban y mataban y le tenían buena, por si Harry sufría de "algún problema" que los llamara e iban a ser el mejor remedio -este pobre pastel no encontró nada más entretenido que empezar a jotearse a la primera cosa que se mueva, y menos mal andaba con tanta flojera que hasta los tragos me los servían-.
A Harry lo vetamos y no dejamos que tomara o fumara (quitarle los puchos fue algo exagerado...) porque ya se estaba tirando encima de las minas como el segundo peor jote que he visto.
Lo hicieron llorar, reír, ser "rudo", hacerse "respetar", lo consolaron, le dieron más copete y se siguieron riendo de él, peor que esas minas patéticas que se ponen a llorar cuando se curan.



Algo de compasión quedaba en el shuper ashi del Felipe que sentó a Harry, le dio sus puchos y se puso a hablar "seriamente" con él mientras mi mp3 lleno de Tool, Q.O.T.S.A, Radiohead y de los Pumpkins hacía que el carrete fuera una mierda para las amigas pop-reggaeton-cumbia de la pollo quienes querían meter a mi mejor amigo en la taza del baño.

Decidí que me debía ir lejos de ahí, había tomado lo suficiente y tenía que trabajar al otro día...
Nunca más supe de la vida de Harry y espero no saber de gente como él de nuevo... en serio.